Te voy a contar algo que no encontrarás en los artículos pulidos y técnicos sobre Karl Hans Welz. Era, ante todo, un buscador. Un tipo que no se conformaba con lo establecido, que perseguía su propia «gallina de los huevos de oro».
Tuve la oportunidad de hablar con él, una vez. Fue a finales del año 2020, y fue como poco una conversación extraña, salpicada de anécdotas dispersas, desde sus viajes a países remotos, donde impresionaba a políticos con sus máquinas radiónicas, hasta advertencias veladas sobre «escarmientos» que había sufrido por ir demasiado lejos.
No era un hombre fácil de seguir: saltaba de tema en tema, como si su mente trabajara en capas superpuestas de teorías, experiencias y advertencias.
Al final, frustrada por su falta de concreción, decidí llevarlo de vuelta a lo que más me interesaba: las Orgonitas, su fórmula, y ese encuentro legendario (y tenso) con Don Croft.
Porque, seamos honestos, si estás leyendo esto, es porque amas las Orgonitas o porque, como artesano o investigador de lo invisible, sientes curiosidad por este personaje único y olvidado.
Karl nos dejó el 20 de diciembre de 2021, pero su legado sigue vivo. Y hoy te voy a contar qué lo hizo tan especial, y lo haré desde la admiración crítica de quien reconoce a un pionero… con sus luces y sombras.
La Parte Genial: Lo Que Cambió Todo
1. La Fórmula Que Revolucionó la Energía (Y Que Todos Usamos, Aunque No Lo Sepan)
Welz no inventó el orgón (eso fue Reich), pero sí perfeccionó su materialización. Su fórmula patentada en los 90 (50% metal, 50% resina, más cristales) fue un game changer.
¿Por qué?
Porque los acumuladores de Reich eran estáticos, y a veces hasta peligrosos (energía estancada = DOR).
La Orgonita de Welz, en cambio, recicla, dinamiza y transforma la energía = la transmuta.
El toque maestro: Los cristales (especialmente el cuarzo) no eran decorativos. Según él, sin su efecto piezoeléctrico, la orgonita era solo
«un pisapapeles bonito». «No es magia… es física aplicada a lo que no vemos.» K.H. We
La fórmula de Welz fue mi punto de partida, pero al trabajar con cientos de clientes, la evolucioné hasta conseguir un equilibrio perfecto entre ciencia y energía personalizada. Te muestro el proceso AQUÍ.
Las Máquinas Radiónicas: ¿Tecnología o Alta Magia?
Aquí es donde Welz se salió del guion. No le bastaba con hacer Orgonitas; quería manipular el orgón a voluntad.
Sus dispositivos (como el Generador Chi® o el LPOG 2400) prometían:
– Emitir energía programada (para sanación, meditación o… impresionar a escépticos).
– Trabajar a distancia (sí, como el reiki con chips).
– «Armonizar» espacios y personas (aunque nunca dio datos concretos, sus seguidores juran por los resultados).
La polémica: Muchos lo tacharon de charlatán. Pero otros, incluyendo terapeutas y agricultores, aseguraban que sus máquinas funcionaban.
3. El Encuentro con Don Croft: Un Robo, Una Traición y Dos Legados
La historia entre Welz y Croft fue un drama con sabor a traición personal, y ahora que conozco los detalles directos de boca de Welz, la cosa tiene más miga de lo que imaginaba.
Croft era el anti-Welz en todo: menos técnico, más espiritual, y sobre todo, un genio del marketing que supo vender la Orgonita como pan caliente. Pero aquí viene lo jugoso:
«Él vino a mi casa y me robó la fórmula. Entró como un amigo y, cuando me di la vuelta, ya no estaba. Salió literalmente corriendo de mi casa como un vil ladrón.» … Karl Hans Welz, en nuestra conversación
¿Qué Pasó Realmente?
El «Robo» de la Fórmula:
Welz siempre fue celoso de su creación (y con razón, llevaba años perfeccionándola). Croft, según Welz, se hizo pasar por aliado, accedió a su taller y se llevó el conocimiento clave sin dar crédito. La Ira de Welz no era por la Fórmula. Él se la habría dado, si le hubiese preguntado de frente.
«No le guardo rencor por haberla hecho pública… es bueno que la gente sepa hacer orgonitas funcionales.»… me dijo en confianza. «Lo que no le perdono es que no me mencionara, y por haberme robado de esa forma.»
Dos Filosofías Irreconciliables:
Welz → «Sin cuarzo programado, no es Orgonita de verdad.» (Científico hasta el final).
Croft → «La energía sigue a la intención, no a las fórmulas.» (Místico y práctico).
¿Quién Tenía Razón?
Croft popularizó la Orgonita, pero desvirtuó el rigor técnico de Welz (quitó el cuarzo puntiagudo, añadió espirales «bonitas»).
Welz mantuvo su postura purista, pero su resentimiento lo alejó del movimiento mainstream que Croft lideró.
Ironía final: Croft le dio visibilidad a la Orgonita usando el trabajo del hombre al que borró de la historia.
Hoy, cuando hago mis propias Orgonitas, pienso en él. No como un maestro incuestionable, sino como un colega imperfecto pero inspirador. Porque la verdadera maestría no está en alcanzar la cima, sino en saber exactamente cómo se construyó cada peldaño… y tener el valor para rediseñarlos.
Y eso es precisamente lo que espero transmitir a quienes se sumergen en mis trabajos: que no se conformen con replicar, sino que lleven cada diseño más allá, que lo hagan suyo, que lo mejoren.
Porque el verdadero legado no está en lo que creo, sino en lo que otros puedan crear a partir de ello.
Ojalá pueda ver cómo estas semillas que planto hoy florecen en manos de otros artesanos, convertidas en algo aún más poderoso y bello.
Pero me estoy desviando del tema…
Aquí tienes lo que la red dice sobre él:
1. Biografía: Del Tirol a la Energía Cósmica
Karl Hans Welz (1944) creció cerca de Innsbruck, Austria, fascinado por la astronomía y la física. A los 16 años, su interés se expandió hacia disciplinas «no convencionales».
Exploración temprana: Estudió hipnosis, hatha yoga y astrología, integrando conocimientos de Mesmer (magnetismo animal), Tesla y Reich.
Formación académica: Cursó matemáticas y física en la universidad, pero sus viajes a Sudáfrica, Berlín y EE.UU. (1974) lo expusieron a tradiciones mágicas y terapias energéticas.
Influencia reichiana: En EE.UU., construyó su primer acumulador de orgón basado en Wilhelm Reich, confirmando que el «orgón» era idéntico al chi que había investigado por década.
2. La Invención de la Orgonita: Más Allá de Reich
Welz superó las limitaciones de los acumuladores de Reich (que generaban energía estancada o DOR) con un material revolucionario.
La Fórmula Patentada (1991): Composición: 50% virutas metálicas (cobre, aluminio) + 50% resina orgánica + cristales (cuarzo).
Mecanismo: Los metales atraen el orgón ambiental; la resina lo comprime; los cristales generan efecto piezoeléctrico, transmutando DOR (energía negativa) en POR (energía positiva).
Innovación clave: La orgonita no solo acumula energía, sino que la dinamiza continuamente, evitando la toxicidad de los dispositivos de Reich.
Aplicaciones Prácticas: Protección electromagnética: Neutraliza radiaciones de WiFi, móviles y torres de telefonía.
Armonización de espacios: Equilibra iones positivos/negativos, mejorando el sueño y reduciendo el estrés.
Terapias holísticas: Usada en reiki, meditación y sanación de chakras (ej. pirámides con amatista para el tercer ojo).
«La orgonita recicla energías tóxicas: químicas, psíquicas y electromagnéticas» … Welz, 1993.
3. Máquinas Radiónicas: La Tecnología del Prana
Welz integró la orgonita en dispositivos capaces de proyectar energía a distancia, combinando radiónica, astrología y pulsos de baja frecuencia.
Dispositivos Emblemáticos: Generadores Chi® (1991): Como el EPG 2000, usaban capas de orgonita para emitir orgón pulsante, útil en entrenamiento mental y manifestación de objetivos.
LPOG 2400 (1997): Un generador con ajustes de frecuencia precisos (alfa, delta) para inducir estados mentales profundos. ¡Welz demostró su eficacia transmitiendo energía a través del Atlántico!.
RAD 5S / ATG 12S: Modelos avanzados con super-orgonite® y discos de transferencia para radiónica aplicada a agricultura, salud o negocio.
Base Científica: Welz desarrolló un modelo matemático de «hiperespacio» donde la energía vital viaja por enlaces estructurales (similares a la teoría de campos). Esto explicaría fenómenos como la magia a distancia o la ESP.
4. Encuentro con Don Croft: Divergencias y Legado
A fines de los 90, Don Croft popularizó las Orgonitas usando la fórmula de Welz, pero con diferencias clave.
Cambios de Croft:
– Eliminó el cuarzo puntiagudo (crucial para el efecto piezoeléctrico según Welz).
– Añadió espirales de cobre y «cloudbusters» para «despejar chemtrails», algo que Welz consideró pseudociencia.
La Polémica: Welz acusó a Croft de tergiversar su tecnología, enfatizando que sin cuarzo programado, las orgonitas son meros «trofeos decorativos». Pese a esto, Croft masificó el movimiento orgonite con comunidades DIY, mientras Welz priorizaba dispositivos profesionales.
5. Legado y Controversias
Impacto global: Las Orgonitas de Welz se usan en 40+ países, desde terapeutas holísticos hasta agricultores (ej. optimizador de agua Aqua Optimizer™).
Evidencia empírica: Estudios con fotos Kirlian o aurímetros sugieren efectos medibles, aunque la ciencia convencional sigue escéptica.
Conclusión: El Alquimista Moderno Karl Hans Welz fusionó el rigor físico-matemático con tradiciones ancestrales, creando una tecnología única. Pese a las críticas, su Orgonita patentada y máquinas radiónicas desafían paradigmas.
¿Es la energía vital una fuerza cuantificable?
Su trabajo, entre genio y herejía, sigue inspirando a quienes buscan sanar el mundo invisible que nos rodea.
«El generador de orgón es el primer dispositivo en la historia que produce energía vital a voluntad» — Welz, 1992.
Linea de tiempo visual:
1944 Nace en Telfs, Austria
1991 Patenta la orgonita y crea el primer generador Chi®
1993 Lanza el EPG 2000 con orgonite®
1997 Transmisión transatlántica de energía
2002 Inventa el optimizador de agua Aqua Optimizer™
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¡Las mías llevan cuarzo programado, como él quería… y mucho más!
Espero que este viaje por el legado de Karl Hans Welz te haya inspirado tanto como a mí.
Ahora que conoces la verdad detrás de la orgonita auténtica, ¿qué harás con este conocimiento?
¡Cuéntamelo en los comentarios!




… y toda la información adicional que envías. Pronto repetiré con algo nuevo! 😀
. Gracias de corazón por tu dedicación.

