Esta es una pequeña recopilación para afrontar con coraje la Noche Oscura del Alma. Es una guía Práctica en la que te enseño otra forma de usar una Orgonita.
Mi inmersión en 2010 en el mundo de las orgonitas no fue casual. Coincidió con una etapa en la que, como suele pasar, toqué fondo. Y lo hice a lo bestia.
La caída fue tan brutal que me sumí en un estado de shock que se prolongó, sin exagerar, unos veinte años. Fue un mecanismo de supervivencia que oscilaba constantemente entre las ganas de tirar la toalla y un impulso ciego, casi terco, de seguir adelante. No sé si llamar a eso resiliencia o, más bien, una sabiduría interior que aún hoy, desde un rincón lejano de mi ser, me susurra que «todo irá bien», invitándome a soltar la preocupación.
Ese forcejeo fue, sin que yo lo supiera entonces, el primer paso decisivo hacia la introspección. Y hoy, veinticinco años después, te confieso que aún hay momentos en los que la claridad se esfuma y nada parece tener sentido.
Recientemente leí un libro de Michael Mirdad que describe con precisión la «Noche Oscura del Alma». Me resonó profundamente. Lamentablemente, no está disponible en castellano, así que me he animado a ofrecerte humildemente mi guía completa sobre la noche oscura del alma basada en 25 años de experiencia personal. Aprende síntomas, técnicas prácticas y herramientas energéticas para navegar esta crisis existencial y emerger renovado.
Al final, siempre hay métodos e ideas que podemos poner en práctica cuando nos vemos en esta encrucijada y sentimos la necesidad de «hacer algo al respecto». Para mí, la Orgonita ha sido un elemento clave, un compañero silencioso y poderoso que me ha acompañado y sostenido a lo largo de mi propia noche oscura. Más adelante te cuento cómo puedes usarla tú también.
La Noche Oscura del Alma: Origen, Síntomas y Cómo Afrontarla
Los Orígenes de esta Expresión
La famosa expresión «noche oscura del alma» tiene sus raíces en el misticismo cristiano del siglo XVI, específicamente en la obra del poeta y sacerdote español San Juan de la Cruz. En su poema «Noche Oscura», describe el arduo camino espiritual que atraviesa el alma hacia la unión con lo divino.
Lejos de ser una simple metáfora de la depresión, San Juan la conceptualizaba como una purificación necesaria. Es una noche porque implica oscuridad, confusión y la pérdida de los consuelos sensibles que antes alimentaban la fe. Sin embargo, no es un castigo, sino un regalo misterioso que permite que el espíritu se libere de sus ataduras y dependencias para alcanzar una relación con lo trascendente más puro y maduro.
Hoy en día, el término se ha secularizado y se utiliza para describir una crisis existencial profunda que puede experimentar cualquier persona, independientemente de sus creencias.
¿Cómo Saber Si Estás Atravesando una Noche Oscura del Alma?

Es más que un simple período de tristeza o estrés. Es una crisis de significado que afecta al núcleo de tu ser. Estos son algunos signos característicos:
1. Vacío Existencial: Una sensación profunda de vacío y desorientación. Las cosas que antes te motivaban (tu carrera, hobbies, relaciones) de repente parecen carecer de sentido.
2. Sequedad Emocional y Espiritual: Sientes una «ausencia» o un «silencio» donde antes había fe, inspiración o conexión. Las prácticas espirituales o meditativas pueden sentirse huecas y mecánicas.
3. Pérdida de Identidad: Te cuestionas quién eres realmente, más allá de tus roles sociales (padre, profesional, hijo). La imagen que tenías de ti mismo se desdibuja.

4. Preguntas Fundamentales: Te asaltan interrogantes sobre el propósito de la vida, la muerte, el sufrimiento y la naturaleza de la realidad. Esas preguntas surgen desde un lugar de profunda necesidad interna.
5. Aislamiento: Puedes sentirte incomprendido por los demás, ya que es una experiencia intensamente personal y difícil de explicar. Personalmente elegí mi propio aislamiento y solitud para menguar el “ruido mental” que siempre está presente, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y en mi caso, incluso las noches están llenas de interrupciones, “aventuras” y dolor.
Cómo Afrontarla de Manera Eficiente: Una Guía Práctica
Atravesar la noche oscura no es algo que se «cura», sino que es un proceso que se integra y te transforma. Aquí hay algunas claves para navegarla, y no voy a contarte que debes meditar o cantar algún mantra… aunque si a ti te funciona, ¡fenomenal!:

-Aceptación Radical: El primer y más crucial paso es observar qué sentimientos aparecen cuando estás a solas. Puede ser “culpa” por los errores que has cometido, “vergüenza” por aquel incidente desafortunado, por aquél día en el que perdiste los estribos, no ser “suficiente” porque si te comparas con los demás, estás muy atrasado en las cosas que debes de tener o hacer (casa, coche, familia, hijos, riqueza monetaria, ser especial o normal). Bueno, pues el primer paso es…
PERDONARTE ABSOLUTAMENTE TODO, y digo ¡TODO!
¡Se tu mejor amigo! Y comprende que hiciste lo que hiciste con la información que tenías en ese momento. Lo hiciste lo mejor que pudiste.

– Practica la Observación sin Juicio: Cuando tu mente, con toda su «buena intención» y siguiendo el guion de su propósito, te susurra (o te grita) al oído sobre ese «desastre del pasado», te invito a plantar cara y contestarle a la cara:
¡¿Y QUÉ?!
En este preciso instante, ese recuerdo no es relevante y no te ayuda en absoluto. Malgastar tu energía y tu precioso tiempo en sentirte fatal por algo que ya pasó es poco menos que inútil.
¿La razón de peso? Está en el pasado. Lo hecho, hecho está, y no hay vuelta atrás.
Y por si eso fuera poco, se ha comprobado científicamente (odio esta expresión, pero aquí le viene como anillo al dedo) que nuestra memoria es bastante tramposa. Solemos recordar el pasado con un filtro que, cada vez que regresamos al mismo evento, va cambiando un pequeño detalle, un matiz, una palabra…
El resultado es que, si vuelves a un evento una y otra vez, con el tiempo te resulta imposible recordarlo tal y como sucedió en realidad. O sea, que encima de machacarte, ¡te estás contando una historia que muy probablemente ni siquiera es cierta! Vamos mal… Muy mal.
Conclusión: Lo que recuerdas es solo UNA HISTORIA. Una historia que rumias una y otra vez sin obtener ni paz ni compensación, y que, para colmo, ha dejado de ser veraz. ¿Merece la pena?

– Encuentra Apoyo, No Soluciones Mágicas: Busca libros que resuenen contigo, vídeos que aborden este tema desde distintas perspectivas. Conversa con alguien de confianza o únete a un grupo de personas que puedan acompañarte, que estén viviendo algo similar o comprendan del tema.
Y sobre todo, haz tus deberes. En soledad. Contigo mismo. Es lo más arduo, lo reconozco, pero si te saltas este paso, no llegarás muy lejos.
Si no inviertes tiempo, energía y esfuerzo genuino en crear una vida donde puedas sentirte bien… ¿para qué demonios has venido a este mundo?
Si tu respuesta automática es «para caerle bien a los demás» o «para salvar a…», ahí tienes justo la causa de lo que te ha sumido en esta Noche Oscura en primer lugar.
Alerta spoiler: 1. Jamás, en toda tu vida, vas a caerle bien a todo el mundo. 2. Dudo mucho que seas el responsable de salvar a este mundo o a la gente, y 3. permíteme que te diga una verdad como un templo: nadie te ha dicho que esta vida sea un “camino de rosas».
Aprende quién eres en realidad, cómo funciona este mundo de verdad y cuál es tu anhelo más profundo. Con eso ya tienes para rato. Y eso, créeme, solo se consigue si te detienes…
¡PÁRATE!… y escucha… HACIA DENTRO.
No hay atajos, no hay sustituto. Lamento ser aguafiestas, pero es la pura verdad.

– Anclaje en el Cuerpo y la Naturaleza:
Cuando la mente se desboca y el caos se apodera de todo, el cuerpo puede ser esa ancla pesada pero firme que te devuelve a la realidad. Invierte tiempo en esto:
– Camina descalzo sobre la hierba.
– Practica yoga, o simplemente respira.
– Date un paseo largo.
– Empieza con algo pequeño, pero empieza.
La naturaleza tiene un poder restaurador inmenso. Te recuerda, sin prisas, la simplicidad de existir.
Y entonces lo entiendes: no necesitas que todo sea perfecto para disfrutar de un instante.
Observa cuando surge en ti ese pensamiento automático:
«Quiero ESTO, y lo quiero ASÍ”. Ahí está la trampa.
Se llama EXPECTATIVAS. Y esa trampa es, en el fondo, la causa de casi todos tus malos ratos.
Restale tiempo a: el móvil, la tele, esas horas perdidas criticando lo que no puedes cambiar.
No hace falta que te conviertas en un gurú iluminado de la noche a la mañana. Pero sí es preciso que, de vez en cuando, te mires al espejo y reconozcas con humildad: no eres perfecta. Nunca lo fuiste, y esa nunca fue tu misión.
Está bien ser tú. (Bueno, está bien ser tú… salvo que seas un psicópata. En ese caso, mejor busca ayuda profesional). La meta es hacer el mayor tiempo posible lo que te haga feliz, siempre que no causes daño a los demás ni a ti mismo. Queda claro.

– Simplifica y Mantén Pequeñas Rutinas:
No te exijas grandes logros. Enfócate en los pequeños rituales diarios: preparar una taza de té, tender la cama, dar un paseo corto. Estas acciones sencillas proporcionan estructura y estabilidad cuando todo lo demás parece desmoronarse.
Con el tiempo te darás cuenta de que ese castillo de naipes derrumbado es el resultado de una sola cosa: tus expectativas no se parecen en nada a la realidad (lee esta parte dos veces, es importante).
Y eso es profundamente frustrante. Lo sé.
Lo que sí te puedo asegurar es que, si mantienes esos pequeños rituales, se convertirán en un punto de apoyo firme en los días caóticos.
El resto… bueno, el resto es, una vez más, plantarle cara al simio parlanchín mental y contestarle con todas tus fuerzas:
¡¿Y QUÉ?! Cada vez que vuelves al bucle mental.

– Confía en el Proceso:
La noche más oscura precede al amanecer. San Juan de la Cruz no la llamó «la noche eterna». Es un pasaje, no un destino.
Confía, aunque sea a ciegas, en que este proceso te está llevando a una versión más auténtica, compasiva y sabia de ti mismo.
La Noche Oscura del Alma no es el final del camino, pero tampoco es una etapa concreta que se supera para siempre.
Suele aparecer justo cuando piensas que ya lo tienes todo comprendido. Es entonces cuando el Universo te envía lo que yo llamo “el examen”, esa prueba que verifica hasta qué punto has comprendido e integrado de verdad lo que creías haber aprendido.
Ahora viene mi parte favorita… quédate conmigo:
La Orgonita y la Noche Oscura del Alma: Una Ayuda Energética en el Proceso de Transformación
Sabemos a estas alturas qué hace la Orgonita, y si aún no lo tienes claro puedes leer el artículo más leido de mi Blog. Su función no es «solucionar» el proceso, sino crear un ambiente energético más propicio para transitarlo. Haz click en la imagen para leer el artículo:
¿Cómo podría ayudar la orgonita?
Transformación de Energías Estancadas: El Campo de Batalla Energético
La confusión, la desesperanza y la ansiedad que acompañan a la Noche Oscura son energías que estancan y paralizan. La orgonita no lo elimina, sino que actúa como un transformador: atrae esa energía pesada (DOR) y la transmuta en energía vital y positiva (OR). Lo hace en todos los niveles: físico, mental, emocional y espiritual. Pero esto ya lo sabías, ¿verdad?
Tener una orgonita en tu espacio de descanso o meditación puede ayudar a crear una atmósfera más ligera y fluida, reduciendo esa sensación opresiva de estar atrapado en los laberintos de tu propia psique.
Facilita un «campo» más claro para el trabajo interno. Tócala con la mano y visualiza cómo te liberas de la energía estancada, de esa pesadez que se aferra a ti.
La psicomagia es tremendamente poderosa, y creo que por eso siempre ha sido tan ridiculizada. Y no es otra cosa que la propia intención anclada con un pequeño acto físico, como tocar la orgonita. En ese momento, dedicas unos segundos para afirmar tu propósito / programación, y la matriz de esta realidad lo interpreta como «importante».
Eso, sumado a la intención con la que fue creada la orgonita que puedes leer en este artículo, hace que se manifieste lo que necesitas, que no siempre es lo mismo que lo que deseas.
¿Hasta aquí lo has entendido bien?
Te voy a dar un ejemplo que, quienes me conocen, han oído más de una vez:
Un niño va en bicicleta y le grita a su madre: «¡Mira mamá!». Ella, con toda su buena intención, le contesta: «¡Ten cuidado, que te vas a caer!», una y otra vez.
Adivina qué sucede al final. El niño se cae, y la madre le dice: «¿Ves? Te dije que te ibas a caer», convencida de que ella no tuvo nada que ver.
Si piensas o repites una afirmación constantemente, sea verdad o mentira, nazca del miedo o del amor, es muy probable que, en esta realidad, termine manifestándose.
Amplificación de la Intención y la Conciencia: El Catalizador
Los cuarzos y otros cristales en la orgonita son amplificadores naturales de energía e intención. Y la Noche Oscura es, en esencia, un proceso de profunda introspección y autoconocimiento.
Puedes usar la orgonita como un punto de enfoque para tu meditación. Sostenerla con la intención clara de «permitir la transformación» o «confiar en el proceso» ayuda a amplificar esa cualidad en tu conciencia, actuando como un recordatorio tangible de tu propósito interno.
La orgonita funciona como una pequeña máquina radiónica. Esto significa que responde a la conciencia: a tu deseo, a tu intención, a tu energía vibratoria más alta.
Repito y me disculpo si soy pesada, pero es crucial: la solución final no está en nada externo a ti, ni siquiera en la orgonita. Todo está dentro.
Si consigues acallar tu mente y enfocarte en lo que realmente anhelas, la orgonita te ayudará a amplificar ese deseo. Así, la matriz de esta realidad lo tendrá en cuenta porque tú lo has marcado como «importante». Y eso lo haces, poco a poco, con el tiempo que te dedicas, la paciencia que te tienes y el esmero que pones, precisamente, para desear algo bueno para ti.
Ojo, que el tiro puede salir por la culata si solo piensas en cosas feas. El Universo no tiene sentido del humor ni entiende de dobles sentidos. Solo responde a lo que realmente sientes.
Armonización del Espacio Sagrado: El Santuario Personal
Tu entorno físico es un fiel reflejo de tu estado interno, y también lo afecta. La orgonita se usa popularmente para «armonizar» espacios, neutralizando lo que muchas tradiciones denominan «energías electromagnéticas negativas» o «geopatías«.
Colocar orgonitas cerca de dispositivos electrónicos o en los rincones de tu hogar puede ayudarte a crear un santuario personal. Si quieres indagar más en cómo usar las orgonitas correctamente, te invito a descargar de forma gratuita mi pequeña guía. En apenas 20 minutos tendrás las claves esenciales para empezar a usarlas con confianza.
Empieza creando un espacio seguro y energéticamente protegido donde sientas la fortaleza necesaria para enfrentar a tus demonios internos. Y uno de esos demonios bien podría ser, por ejemplo, el no saber decir «NO».
Cuida tu espacio sagrado, ya sea físico o emocional, y evita que se «ensucie». Ya sea por gente que sabe pulsar tus botones –esos que te incomodan–, ya sea por los pensamientos invasivos que tú mismo consientes tener. A esos también hay que decirles «NO» o «BASTA».
Lo importante, al final de todo este viaje, es buscar conocerte a ti mismo. Si no sabes quién eres, otros te lo dirán. Y entonces volverás a verte como los demás te ven, o como te ve alguien que “ni fu ni fa”. Y eso… ya sabemos cómo acaba.
Por eso, repito: cuida tu espacio. Mantén tu casa, tu cuarto, tu escritorio… limpios y ordenados. Y luego, como guinda del pastel, coloca tu orgonita en el rincón que más te guste.
Lo que la Orgonita NO Es
Es crucial entender los límites:
– No es una varita mágica: La orgonita no evitará el dolor ni eludirá las preguntas difíciles. La noche oscura exige ser vivida.
– No sustituye el trabajo interno: Es un complemento, no un reemplazo de la terapia, la introspección, la aceptación y las prácticas de autocuidado.
– Su efecto es sutil y profundamente subjetivo: La orgonita opera en un plano energético, y su «eficacia» está ligada a ese proceso de transmutación silenciosa. Muchos de mis clientes no solo reportan una calma mental significativa, sino también cambios palpables en su entorno.
Al principio, cuando las descubrí y las regalaba a diestro y siniestro, un amigo me dijo entre risas: «¿Sabes? No sé si esto funciona o no, pero desde que lo tengo en mi negocio, me llevo notablemente mejor con los clientes».
Ese es justamente el tipo de efecto sutil del que hablo. No se trata de un milagro estridente, sino de que prepara un campo de calma, un ambiente propicio para que tu «yo verdadero» pueda, por fin, respirar y manifestarse.
Y cuando ese “yo” ocupa más espacio, todo cambia.
Te da la lucidez para empezar a priorizar. Para preguntarte:
¿En qué quiero ocupar mis pensamientos y mi tiempo?
¿Qué es lo importante?…
Pausa…
¿Y qué es lo siguiente?…
Pausa…
Y así sigue…
No hay prisa alguna ni hay meta que alcanzar.
Conclusión:
Caminar con la orgonita durante una noche oscura del alma es como contar con un compañero silencioso en el viaje. No iluminará el camino por ti – esa es, y siempre será, tu tarea – pero puede ayudarte a limpiar la neblina estática que nubla tu visión, servirte de ancla para no perderte por completo y recordarte suavemente que, incluso en la oscuridad, existen herramientas y fuerzas que apoyan tu transformación.
Y, casi sin darte cuenta, empezarás a notar las señales que el universo te envía para acompañarte: los números repetidos, la mariposa que se posa en tu mano, la nube con forma de corazón, la charla inesperada y agradable con un desconocido… y un larguísimo etcétera de pequeños guiños.
Pero no, no es como en las películas de final feliz. A veces la sensación es la de estar atrapado, persiguiendo objetos relucientes – la pareja perfecta, el trabajo soñado, la casa ideal – solo para descubrir que nada ocurre como lo habíamos imaginado o como creemos que debería ser. Y ahí está, de nuevo, la raíz del sufrimiento: las expectativas que chocan contra la realidad.
He aprendido que la paz mental, al igual que la felicidad, no se encuentra, se ELIGE en cada momento. Ya sea porque tienes una razón poderosa o, a veces, sin razón aparente. Tú eliges.
Creo firmemente que ese es el único y más poderoso libre albedrío que tenemos: el poder de decidir cómo reaccionar ante lo que nos sucede.
Por eso quiero terminar este post con una cita que me encanta y lo resume a la perfección:
“Hoy no supe qué ponerme… y decidí ponerme contenta.”
Gracias de corazón por llegar hasta aquí con tu lectura. ¿Cómo lo llevas tú? ¿Te sientes identificado? ¿Hay algo que quieres añadir?
Estaré encantada de leerte en los comentarios.
Hasta pronto.




. Gracias de corazón por tu dedicación.
… y toda la información adicional que envías. Pronto repetiré con algo nuevo! 😀



Ayer cuando recibí mi varita no pude esperar a probarla con un dolor que tenía en la espalda desde hacía 2 años. No era un buen momento para probarla porque estaba mi hija pequeña por la casa pero me pudieron las ganas y estuve 1 minuto aprox haciéndome círculos hasta que mi hija me interrupió y la volví a dejar en la cajita. Mi sorpresa fue que el dolor se me había atenuado en un 90%. Y mira que me habías avisado Mari Carmen pero una es escéptica … pero soy terapeuta y lo pruebo todo y la verdad es que hoy, un día después, el dolor no ha vuelto y estoy maravillada. Mi hija hoy al salir del cole estaba muy apagada por un dolor de estómago. Ha sido llegar a casa, se ha tumbado a ver la tele en el sofá con mucho dolor y he empezado a hacerle el símbolo del infinito durante 5 minutos encima del plexo solar y …. me encantaría que la hubieses visto antes y después… se ha quedado con los ojos super abiertos y sorprendida y alegre me ha dicho que ya se le había marchado el dolor y se ha puesto a jugar….
Mari Carmen, solo te puedo dar las GRACIAS por tu buen hacer, estoy encantada con mi varita, ahora es mi varita mágica…. Eres una profesional como la copa de un pino, gracias infinitas.
Bea.